RAIMUNDITA, EL FANTASMA DEL PALACIO DE LINARES

Un incesto accidental, un terrible crimen y un fantasma en la actual Casa de América

LUGARES MISTERIOSOSLEYENDAS

David Hernández

10/25/20252 min read

Comienzo esta serie de posts sobre los lugares más misteriosos y escalofriantes de Madrid con la célebre leyenda del Palacio de Linares, hoy sede de la Casa de América.

Se cuenta que José de Murga, primer Marqués de Linares, se enamoró de Raimunda Osorio, una joven de origen humilde, con quien contrajo matrimonio, a pesar de la fuerte oposición del padre del marqués. Tras el fallecimiento de este, José encontró una carta que revelaba un secreto devastador: Raimunda era, fruto de una relación extramatrimonial de su progenitor, por lo que ambos cónyuges eran hermanos de sangre.

El escándalo social que provocaba el incesto en la época resultaba insoportable. Al parecer, la pareja consultó al papa Pío IX, quien les otorgó una bula que les permitía vivir juntos con la condición de no "consumar" su matrimonio. Pero ya era demasiado tarde: Raimunda había quedado embarazada.

Ante el nacimiento de la niña, a la que llamaron Raimundita, los marqueses, desesperados por ocultar el fruto de su relación incestuosa, tomaron la atroz decisión de deshacerse de ella. Se cuenta que la pequeña fue asesinada y su cuerpo emparedado, al parecer cerca de la casita de muñecas que le habían construido, para que nadie conociera jamás tan oscuro secreto.

Tras el crimen, la vida de los marqueses se convirtió en un infierno. Vivieron separados dentro del mismo palacio, consumidos por la culpa, y se dice que José, terminó suicidándose.

A lo largo del siglo XX, la leyenda cobró vida propia, especialmente a principios de los años 90, cuando el palacio fue restaurado y se convirtió en la actual Casa de América. En ese momento, comenzaron a circular rumores sobre supuestas psicofonías captadas en el interior. Los vigilantes y el personal de mantenimiento empezaron a reportar fenómenos inexplicables: extraños ruidos, sombras fugaces, objetos que cambiaban de lugar, y, lo más perturbador, la voz tenue de una niña. Muchos de estos testigos afirman haber escuchado la voz infantil de Raimundita cantando nanas o llamando a su madre con un desgarrador mamá, mamá...