MADRID TENEBROSO
¿Conoces las leyendas terroríficas de Madrid? Esta ciudad alberga muchas y muy buenas historias que ponen los pelos de punta
REFLEXIONES


Madrid, mi ciudad, consta de múltiples caras.
Por una parte, siempre he vivido en ella y nunca me he llegado a sentir a gusto. Demasiado grande, bulliciosa y contaminada. Y demasiado cara para mi economía. Es estresante vivir en Madrid desde que te levantas hasta que te acuestas. O, al menos, así lo siento yo.
Pero también es verdad que es una ciudad bonita y divertida. Con espléndidos edificios cargados de historia, multitud de espacios verdes que equilibran su mastodóntico urbanismo y una generosa oferta de planes de ocio para todos. De la misma manera que me parece agobiante para vivir, me parece ideal para visitarla y disfrutarla.
Con todo, para quienes nos gusta el mundo del misterio, Madrid exhibe, además, una tercera cara fascinante: la tenebrosa. Esta ciudad está plagada de leyendas, de sucesos paranormales, de supuestas apariciones fantasmagóricas y sucesos inquietantes. Un universo paralelo que me hace contemplarla con otros ojos cuando deambulo por sus calles.
Por ello, cada vez que cruzo el Paseo de Recoletos por la glorieta de Cibeles en dirección hacia la calle Alcalá, cuando miro el edificio de la actual Casa de América, yo no veo la Casa de América, sino el palacio de Linares, donde mora el fantasma de Raimundita. O, cuando paseo por la Plaza del Rey y veo el actual Ministerio de Cultura, para mí es la Casa de las Siete Chimeneas, con el fantasma de Elena y el esqueleto de mujer que se encontró bajo el suelo.
Estas dos quizá sean las leyendas más conocidas. Pero hay muchas otras.
Hace años, en dos ocasiones, tuve la fortuna de contratar una de esas visitas guiadas por la ciudad, que se llamaba El tour de los fantasmas de Madrid. Un año lo hice con mi hijo mayor y tres o cuatro años después con el menor, cuando tuvo una edad adecuada para la experiencia. Tengo que decir que, en cuanto al gusto por lo terrorífico, mis hijos son como yo: los tres gozamos con estos temas. Hicimos un recorrido por los lugares de la capital donde se centran estas historias y las guías nos las fueron explicando. Disfruté y aprendí mucho, y espero que ellos también.
Fue en esas visitas guiadas donde conocí la historia de los frailes del convento de la Merced, hoy inexistente, cuyos restos albergaron las pareces de la estación de Metro de Tirso de Molina, y sus supuestas apariciones y lamentos a altas horas de la noche. También la de los suicidas de los edificios altos de la Gran Vía, el fantasma del edificio del Banco de España y también el del museo Reina Sofía, llamado Ataúlfo. Ah, y del Teatro Real, que, al parecer, es el edificio madrileño al que se le asocian más intervenciones fantasmagóricas y que, por si esto fuera poco, la planta tiene forma de ataúd.
Otras historias las conocí por el programa Cuarto Milenio, como la de las muertes violentas ocurridas en la dirección Antonio Grilo, 3 y el trágico y terrorífico expediente Vallecas, único caso de sucesos paranormales que consta en diligencias policiales en España.
¿Y qué me decís de la multitud de pasadizos condenados que existen en las viviendas antiguas del centro de la capital? No conozco ninguna historia de ellos, pero la imaginación se me desboca: ¿qué habrá oculto por ahí?
Así que, concluyendo, Madrid es más que una ciudad agobiante para vivir y preciosa para visitar. Ante todo, es un epicentro de leyendas, misterios y fenómenos sobrenaturales inspirador para la imaginación del escritor. Este es mi Madrid preferido.


