LAMENTOS DE ULTRATUMBA EN SANTO DOMINGO

La leyenda de la noble enterrada viva en el antiguo convento.

LEYENDASLUGARES MISTERIOSOS

David Hernández

11/8/20252 min read

La Plaza de Santo Domingo, hoy bulliciosa y céntrica en pleno centro de Madrid, alberga una de las leyendas más escalofriantes de la ciudad. Antes de ser un espacio abierto, fue el lugar donde se erigía el convento de Santo Domingo el Real, habitado por monjas dominicas.

Se cuenta que en 1478, doña María de Cárdenas, una dama de la nobleza con derecho a sepultura en la cripta del convento, padecía de manera recurrente de catalepsia, la afección médica entonces poco comprendida, caracterizada por inmovilidad y rigidez corporal similares a los de la misma muerte.

Un día, tras un ataque prolongado y severo, sus sirvientes la dieron por fallecida. Siguiendo las costumbres de la época y las órdenes testamentarias, fue amortajada, introducida en su ataúd y depositada en el panteón que le correspondía en la cripta del convento. Por la noche, la paz de del lugar se vio alterada por golpes sordos y gemidos aterradores que provenían de la cripta. Ante aquello, las dominicas infirieron que tal vez se tratase de un alma en pena, o, aun peor, del mismísimo demonio intentando llevarse a la difunta. Entonces redoblaron sus oraciones. Rezaron y rezaron, pero los golpes y lamentos persistieron durante días.

Pasaron varios meses hasta que, por motivos de un nuevo enterramiento o quizá por el regreso del caballero viudo que había estado ausente, se requirió abrir el panteón de doña María. Lo que allí encontraron no fueron espectros ni almas en pena, sino una estampa de horror mucho más terrible y humana: monjas y capellán hallaron el ataúd abierto y el cadáver de la dama fuera de su caja, yaciendo en el suelo y con las manos destrozadas. Los arañazos en el interior de la deteriorada tapa del féretro constataron que la mujer había despertado encerrada en su propia sepultura, y los golpes y lamentos que las monjas habían escuchado no eran más que los intentos desesperados de doña María por sobrevivir.

Con aquel trágico suceso, el abatimiento y la culpa cayeron sobre la comunidad. Fue contándose de boca en boca, extendiéndose rápidamente por Madrid y llegando hasta nuestros días como una de las historias más espeluznantes de la capital. Aunque el suceso aconteció en tiempos todavía medievales y el Convento fue derribado para dar paso a la actual plaza, la leyenda perduró, manteniendo vivo el recuerdo de doña María de Cárdenas.

Hoy, cuando cruces la Plaza de Santo Domingo, piensa en el suelo que pisas. Se dice que si paseas por la plaza en una noche silenciosa, tal vez puedas oír un eco leve, un susurro que no es el viento. Escucha con atención, ¿lo oyes? Es el grito silenciado de una mujer que despertó a la vida en la fría cripta de un convento para encontrarse con la muerte más terrorífica que se pueda imaginar.