LA MONJA ERRANTE DEL BANCO DE ESPAÑA
Entre extraños ruidos sin explicación, la silueta de una monja con hábito blanco recorre el edificio del Banco de España
LEYENDASLUGARES MISTERIOSOS


El Banco de España, símbolo de poder y estabilidad financiera, oculta entre sus muros una historia mucho más antigua que su propia existencia.
La leyenda de la monja errante añade una capa de misterio a uno de los edificios más emblemáticos de Madrid. Nos recuerda que, bajo el asfalto y las fachadas modernas, la ciudad guarda siglos de historia cuyos antiguos habitantes, al parecer, se niegan a marcharse del todo.
Antes de que el palacio actual del Banco de España fuera erigido en 1891, el terreno había estado ocupado por un antiguo hospital a finales del siglo XVII. Hay que saber que los hospitales de la época solían estar regentados por órdenes religiosas, y era común que las monjas sirvieran como enfermeras, dedicando su vida al cuidado de los enfermos y moribundos.
Pues bien, es precisamente de este pasado asistencial de donde emerge este fantasma. La figura recurrente que varias personas refieren haber visto es la de una monja vestida con un hábito blanco que vaga por los pasillos del edificio. Se cuenta que se trata del espíritu de una de las enfermeras que murió en el cumplimiento de su deber en el antiguo hospital, que tal vez continúe rondando, ajena a los cambios de siglo y de función del lugar.
A lo largo de las décadas, y especialmente tras las ampliaciones del edificio en 1930 y 1970, los testimonios sobre esta presencia han proliferado, sobre todo entre el personal que trabaja en el banco fuera del horario de oficina, es decir, el personal de limpieza y el de seguridad durante el turno de noche. Sus declaraciones no se limitan a un simple «sentimiento de presencia», sino que son bastante específicos: la monja ha sido vista supuestamente recorriendo pasillos y salas, especialmente en las zonas que se corresponden con la antigua estructura del hospital. También se habla de objetos que se mueven, ruidos de pasos donde no hay nadie y ascensores que se activan solos en medio de la noche.
La fuerza de la leyenda es tal que ha trascendido los murmullos internos y ha llegado a la cultura popular madrileña. Se cuenta que, en un intento por documentar o comprender los sucesos, se llegaron a realizar grabaciones de psicofonías en el edificio, buscando la voz o el mensaje de la presencia fantasmal.
La próxima vez que pases por la Cibeles y sigas por la calle de Alcalá en dirección a Sol, cuando veas el imponente edificio del Banco de España recuerda que, entre sus robustos muros grises, una silueta de mujer con hábito blanco sigue allí cuidando de un lugar que ya no existe.


