EL ENIGMA DE LA CASA DE LAS SIETE CHIMENEAS

El cadáver de Elena desaparecido, un esqueleto de mujer entre los muros del edificio... y un fantasma que vaga por sus tejados al amanecer.

LEYENDASLUGARES MISTERIOSOS

David Hernández

12/13/20252 min read

Si caminas por la Plaza del Rey, en pleno corazón de Madrid, es inevitable que tu mirada se eleve hacia un edificio singular del siglo XVI. Coronada por siete chimeneas cilíndricas, quizá representando de los siete pecados capitales como sostienen algunos, esta construcción no es solo una joya arquitectónica, sino también el escenario de una de las leyendas urbanas más persistentes y escalofriantes de la capital.

La historia nos traslada al reinado de Felipe II. Según cuenta la tradición, la casa fue construida para Elena, una joven de singular belleza, hija de un montero del rey. Elena se casó con el capitán Zapata, un noble militar que, poco después de la boda, partió hacia la guerra en las Alpujarras, pereciendo pronto en batalla.

Elena, sumida en una profunda tristeza, se encerró en la casa. Sin embargo, en Madrid corría el rumor de que el propio Felipe II estaba enamorado de ella y que las visitas del monarca a la casa, ya frecuentes antes, no cesaron tras la muerte del marido.

Una mañana, Elena apareció muerta en su dormitorio con señales de violencia. Antes de que la justicia pudiera investigar, el cadáver desapareció de forma misteriosa sin que nunca se supiera qué sucedió. Poco después, varios testigos afirmaron ver a una mujer vestida de blanco caminando entre las siete chimeneas del tejado. Llevaba una antorcha en una mano y con la otra se señalaba el pecho, mirando fijamente hacia el Alcázar, la residencia del rey.

Pero lo más inquietante de esta historia ocurrió más de doscientos años después. A finales del siglo XIX, durante unas reformas para convertir el edificio en la sede del Banco de Castilla, los obreros derribaron un muro y encontraron el esqueleto de una mujer junto a unas monedas de oro de la época de Felipe II.

¿Era Elena? ¿Fue asesinada por orden real para ocultar un desliz del monarca?

Hoy, el edificio alberga el Ministerio de Cultura. Y, aún hoy, muchos empleados públicos aseguran que, en las noches de silencio, se escuchan pasos en las plantas superiores, a la vez que se siente un frío repentino sin explicación alguna.

¿Y tú, lector? ¿Te darías un paseo solitario por sus alrededores al amanecer?