CRISIS DE CREATIVIDAD

Hay veces que parece que no surgen ideas y que las palabras no fluyen. ¿A qué se debe? ¿Qué podemos hacer cuando sucede?

PROCESO DE ESCRITURA

David Hernández

10/4/20253 min read

Este es un post honesto, descarnado. Con las ideas en tiempo real, podríamos decir. Con él, no solo estoy compartiendo una idea, sino mi momento vital actual, mi aquí y ahora. A la vez que comunico estoy buscando soluciones.

Pues bien, me encuentro en uno de esos momentos en los que un creador, ya sea un escritor, un pintor, un escultor o un youtuber, se siente incapaz de parir algo que merezca la pena. En concreto, me encuentro, digamos, a la mitad del borrador de mi próximo libro, que será, si no cambia demasiado mi parecer, otra antología de relatos de terror, pero esta vez, y esta es la diferencia, todos ellos situados en la ciudad de Madrid, cada uno en un distrito o barrio diferente. Tengo seis relatos escritos y me faltarían, pienso, otros seis.

Pero, en este punto, me planteo: ¿qué más puedo contar que despierte el interés en los lectores? ¿Qué historia terrorífica, sobrenatural o inquietante puedo narrar que no repita los arquetipos de Por lo que más quiera, no mire? Este es el desafío que me toca enfrentar.

Me encanta escribir, pero ahora siento que me faltan fuerzas e ideas. Pienso en un personaje y me digo «este es clavado al del relato anterior»; se me ocurre una historia y me reprocho «esto ya lo he contado antes».

Creo que esta situación se debe a varios factores, que voy a tratar de enumerar:

  1. Aunque estoy escribiendo un libro, estoy pendiente de la promoción del anterior. Esto me resta energía para crear.

  2. Mi proceso creativo no es solo la escritura: también incluye crear contenido para RRSS y la optimización de mi página web, que incluye este blog.

  3. Cansancio: a la situación descrita en el punto 1, hay que sumar la vida misma, ya que no solo me dedico a escribir.

  4. Me doy cuenta de que he bajado mi ritmo de lectura: más ocupación y más cansancio derivan en menos tiempo aprovechado.

Muy bien. ¿Y ahora cómo jugamos estas cartas?

Creo que la solución viene por aplicar una mejor organización para gestionar mi tiempo y mi energía. Creo que debo planificar mejor mis descansos,, dejando más huecos libres en mi Google calendar. Y algo que voy a implementar desde este mismo fin de semana es que un día a la semana, EL DOMINGO NO SE TRABAJA. Esto es, no se crea contenido, no se mira el Facebook ni el Instagram, no se analizan las campañas de Amazon Ads y, por supuesto, no se escribe. El mandato bíblico de no trabajar al séptimo día es más profundo de lo que parece.

Otra medida que creo que puede ser muy efectiva es irme a escribir a la biblioteca de lunes a viernes. Y cuando digo a escribir es A ESCRIBIR MI LIBRO con el foco al cien por cien. Voy a probar, de momento, con una hora cada día.

Y, por último, voy a bloquear más tiempo para la LECTURA. Al igual que con la escritura, con pleno enfoque.

Pues esto es lo que ha salido reflexionando sobre la marcha con total sinceridad: una situación, cuatro aparentes causas y tres posibles soluciones. Veremos cómo funciona. Por mi parte, aunque hoy quizá no lo parezca, soy optimista y positivo en cuanto a mis proyectos. ¡Ya os contaré!